Ya había pasado 30 minutos desde que entre a la sala de espera del consultorio del doctor Rivera. Estaba arto de esperar, pero valía la pena la espera. Él era uno de los mejores doctores de Santa Fe, seguro que sabía cual era mi problema.
-Gabriel Segura.- Dijo la enfermera. Me levante ansioso y entre a su consultorio. El doctor tenía una sonrisa muy calida en el rostro, eso me tranquilizó un poco.
-Dígame que le pasa.-
-Bueno… Estoy teniendo alucinaciones…-
-Es raro que alguien sea consiente de eso…- Exclamó pensativo. - ¿que es lo que ve en ellas?-
-Veo todo más lento… es decir soy capaz de hasta apreciar un segundo.-
-Interesante…-
-Eso no es todo, cada vez tengo más hambre, como demasiado y no engordo un solo kilo.-
-Bueno, me deja un poco desconcertado…-
-Y hay algo más.-
-¿Qué es?-
-Hace poco fui a un parque de diversiones, subí a la montaña rusa y no sentí nada… quiero decir que no sentí vértigo ni la sensación de velocidad.- Él se quedo pensando unos segundos y hablo:
-Además de esos síntomas que acaba de nombrar, ¿siente debilidad, cansancio, dolor de cabeza, o alguna molestia?-
-No creo…- El tomo su recetario y empezó a escribir.
-Voy necesitar una tomografía para descartar alguno problema neurológico, y análisis de sangre completos, cuando los tenga vuelva.- Nos saludamos con un apretón de manos y me fui.
Al día siguiente en la escuela no tuve más remedio que contarle todo a mi mejor amigo, Eduardo.
-¡Pero eso de comer y no engordar es bueno! Digo muchas mujeres matarían por una habilidad así-
-¡No! Eso es anormal, si como y no engordo es porque algo anda mal en mi organismo.-
-¿Y lo de la ilusiones?-
-¿Qué?-
-Como pasan.-
-No se… cuando me concentro haciendo algo… no puedo explicarlo bien.- El timbre hizo que nuestra charla terminara abruptamente.
No lograba concentrarme en clase, no paraba de pensar en mi enfermedad, y para colmo el tiempo parecía pasar mas lento de lo normal.
Salí de la escuela y fui de inmediato a la clínica, donde me realizaron los estudios requeridos por el Dr. Rivera. Así fue como pase toda la tarde, de un lado al otro haciéndome estudios médicos.
-Después de verlos exámenes puedo decir que sos el hombre mas saludable que paso por mi consultorio.- Bromeó el doctor.
-Pero algo tiene que andar mal.-
-Bueno, los estudios no muestran nada. Vamos a tener que esperar a ver si presenta otro síntoma.-
-esta bien…-
-Suena muy desilusionado para ser un hombre saludable.- Le devolví una sonrisa y abandone el lugar.
Sabía que algo estaba mal a pesar que el doctor me había dicho lo contrario.
Al pasar los días las alucinaciones se hacían mas frecuentes, es mas hasta era capaz de provocarlas, al mirar fijo en un lugar con el grado adecuado de concentración, podía crear la sensación de que el tiempo se detenía.
De a poco me convertía en un ermitaño, me refugiaba en mi cuarto a escuchar música en soledad y a navegar por Internet.
Un día mientras trataba de conocer gente, encontré una chica que tenía un problema similar al mío, ella me inspiraba confianza, por eso termine contándole mi historia. Cuando pensé que ya no podía encontrar más gente con buenas intensiones, encontré un chico de Buenos Aires, al cual también le conté mi problema. Ambos se mostraban compresivos, eso me ayudo bastante, pero no podía estar todo el día en mi habitación. Eduardo ya empezaba a preocuparse. Por eso un día después de la escuela decidimos ir a caminar por el centro.
Mi amigo estaba algo callado, no parecía el de siempre, y era lógico, yo había descuidado bastante nuestra amistad.
-Te tengo que preguntar algo.- Dijo Eduardo bastante asustado, lo podía notar en el tono de su voz.
-Pregunta…-
-¿Te encerrás porque estas mal por lo de la enfermedad?-
-Algo así…-
-Tal vez te pueda ayudar…-
-¡No!- Grité algo enojado. –Nadie puede ayudarme, los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
-Bueno yo solo quería ayudar.- agrego apenado. Yo me sentí terrible al ver su rostro.
-Perdona… Vos no tenes la culpa, es que lo de las alucinaciones me saca de quicio.-
-Bueno te entiendo…-
-Es mas ya elijo cuando tenerlas, puedo hacerlo en este mismo momento si quiero.- me concentre y todo empezó a verse mas lento, podía apreciar cada fracción de segundo, la gente que pasaba, los autos. Pude hasta ver como un bebe dejaba caer uno de sus juguetes, claro que antes de que este caiga al piso lo agarre. Cuando note lo que había hecho mire Eduardo que se había quedado estático. La madre del niño nos miro aterrada y se fue corriendo
-No frenas el tiempo… vos te movés más rápido.-
-¡Eso es increíble!- Gritó mi amigo, una vez ya en mi casa.
-No lo es.- lo interrumpí tratando de calmarlo.
-¡Si! Imaginate lo que podes hacer con una habilidad así.-
-Basta. Dije tomándome la cabeza. No entendía lo que pasaba, todo me daba vueltas, no recordaba haber estado tan asustando alguna vez en mi vida.
-¡Todo tiene sentido ahora! Comes mas porque necesitas mas calorías… y por eso no engordas…- Exclamo bastante emocionado.
-Y por eso tampoco siento vértigo…- Algunas cosas comenzaban a aclararse, y eso me tranquilizaba un poco, pero todavía quedaban muchos interrogantes.
-Tenes que entrenar tu poder.-
-Si, pero primero necesito respuestas…- Sin hablar me senté en la computadora con la intención de enviarle un e- mail a mi amiga que se encontraba en una situación parecida, sin embargo cambie de parecer. De casualidad vi un e- mail de mi amigo Maxi de Buenos Aires.
¡No puedo creer lo que me estas diciendo! Creo que estoy pasando por algo bástate parecido, me gustaría contártelo en persona, si no tenés problema deberíamos vernos, yo estaba planeando un viaje a buenos aires. Cualquiera sea la respuesta espero leerla lo mas pronto posible.
Gabriel.
-Tengo que ir a Buenos aires…-
-Con mas razón tenes que entrenar tus poderes.-
Mientras esperaba la respuesta de mi amigo Maxi, con Eduardo buscábamos la forma se sacarle a mayor jugo posible a mis poderes. Descubrimos que si llegaba a envestir una persona podría llegar hasta matarla, lograba alcanzar velocidades muy elevadas. Nunca supe exactamente cuan veloz era, no teníamos forma de medirlo, Pero yo calculaba que podía superar a un auto corriendo.
Además de tener una gran velocidad, poseía una resistencia física sobre humana, corría varios kilómetros por la ruta sin cansarme ni un poco. Lo que mas me impresiono no fueron las habilidades que iba descubriendo cada día, sino que fue Eduardo, me acompaño en todo momento. No me alcanzaban las palabras para mostrar mi gratitud.
-Creo que el próximo paso es que aprendas a esquivar balas.- Dijo un día mi amigo. Yo afirme con la cabeza, y el saco un arma con proyectiles de plástico y comenzó a dispararme. A pesar de mi velocidad no lograba esquivarlos todos.
Ya había pasado media hora de entrenamiento, y todavía seguía igual. De pronto comenzó a llover, él salio corriendo y se refugió debajo de un árbol, por otra parte yo quede inmóvil pensando bajo la lluvia. Y luego entendí todo, me concentre y vi como caigan las gotas de agua, podía apreciar a la perfección como se estrellaban contra el suelo, y como algunas eras desviadas por el viento. Entonces fue cuando empece a esquivar la lluvia. Claro que no podía esquivar todas las gotas, y masa corporal me lo impedía, pero si era capaz de eso, ya era capaz de esquivar balas.
Un día antes de partir, Eduardo llego a mi casa con un regalo. Era una espada de las que usaban los samurais.
-No puedo aceptar este regalo…- Dije algo apenado.
-Entonces tómalo como un préstamo.- Lo mire fijo y asentí con la cabeza. Esa tarde preferí no entrenar, nos quedamos hablando cosas sin sentido y haciendo chistes absurdos.
Al día siguiente me fui de santa fe, mis padres no sabía a que iba, preferí mantenerlo en secreto. Ellos se preocuparían y no era mi intención esa. Cuando me subía al micro tuve ganas de llorar en un principio, pero no lo hice, porque sabía que iba a volver.
Fin de la parte 3


Jojojojo muy bueno,, creo que esta es una adaptación de una historia que ya tenías escrita no? me parece haberla leído antes. Y ya te lo vengo diciendo por messenger...
ResponderEliminarlos únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-
:/
saludos lagos! y seguí con esta serie que está buenísima!
ah y poné los cosos de blog que te dije.
trenazul
esta muy interestante mati! :) jaja, ahora la sigo leyendo :B
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