Siempre fue un buen alumno en la escuela, ya estaba a punto de finalizar la secundaria y solo tenía problemas con materias como lengua e historia, nunca fui bueno escribiendo, y no planeaba mejorar. Ir a la escuela era lo que más me aburría en el mundo, lo único que gustaba era encontrarme con mis amigos, aunque fueran solo dos. Katy y Diego. Siempre me apoyaron, hasta cuando descubrí quien era realmente…
Todo empezó en septiembre, en los primeros días de la primavera. Me desperté como cualquier día normal, hice lo que hacía cada mañana y me fui a la escuela.
-¡Max!- Gritó Katy a una cuadra de distancia. Ella solía ser bastante ruidosa. Algo que a veces nos traía problemas, principalmente cuando estábamos en clase. La salude para después saludar a Diego con un apretón de manos. El sueño no me dejaba iniciar una conversación con mis amigos. Por otra parte ellos hablaban y demasiado, aunque no me molestaba para nada.
-¡Basta Diego! Deja de criticarme la remera.-
-No la critico, solo digo que pareces nena de doce años.-
-¡A veces me sacas de quicio!- Gritó ella sonando como una chica de doce años.
“es hermosa”
-¿La remera?- Pregunte interviniendo en la conversación por primera vez.
-¿Qué hay con eso?-
-¿Qué es hermosa? ¿La remera?-
-No entiendo de que hablas…- Respondió Diego desconcertado.
-Te escuche decir “es hermosa”-
-Estás muy drogado me parece, yo no abrí la boca.-
-Juraría que…- El sonido del timbre acabo con nuestra charla.
-Creo que me siento mal.- Susurre, mientras Susana nuestra profesora de historia dictaba su clase sobre la presidencia de Perón.
-¿Qué tenés?- - No se… es como si mi cerebro se quisiera escapar.-
-¿Qué?-
-¿Está entretenida la charla?- Ambos quedamos helados al ver a Susana mirándonos con sus ojos amenazadores y su nariz puntiaguda. -¿quiere decirme alguno cuando fue la primera residencia de Perón?-
“1945”
Sabía que no estaba loco, estaba seguro de haber escuchado a nuestra profesora pronunciar la fecha, pero ella no había abierto la boca ni por un segundo.
-1945- repetí.
-¿y como llego a la presidencia?-
“esta seguro no la responde”
Nuevamente escuche su voz. Pero tampoco movió sus labios.
-¿Cómo esta tan segura que no voy a responder?-
-¿Cómo dice?- empecé a escuchar cada vez más voces, y luego me desmayé.
Estuve dos días internado en observación hasta que descubrieron que no había nada malo conmigo. Sabía que algo andaba mal, las voces no fueron casualidad, estaba absolutamente convencido de que podía escuchar los pensamientos de las personas. Si alguien se enteraba me iba a pensar que estaba loco, pero necesitaba contarlo, o por lo menos probarlo. Katy y Diego se burlarían de mi, asi que ellos no podrían saberlo . Hasta que recordé a alguien. ¡Gabriel! Mi amigo santafesino, no lo conocía personalmente, pero éramos buenos amigos. Nuestra amistad se inicio mediante Internet, no recuerdo como se dio la situación, la cuestión es que era el único con el cual podía contar.
Al comprobar que el no estaba en línea termine redactándole un e-mail contándole mi problema. Esa tarde mis dos amigos entraron a los gritos a mi cuarto.
-No me vean así no estoy muriendo.- Katy corrió y me abrazo gritando: “me tenías asustada” No sabía como zafarme de la situación. De pronto algo extraño me sucedió, comencé a sentir alegría, o más bien alivio.
-¿Estas bien?- Preguntó ella dando un paso hacia atrás. No sabia que decir, la alegría se había desvanecido y ahora me invadía la preocupación. Luego las voces volvieron, pero no lograba entender que decían, me agarre la cabeza con fuerza hasta que por fin se callaron.
-Voy a llamar a tu mamá- Exclamo mi amigo, hasta que lo detuve con un grito.
-Estoy… bien…- Respondía agitado, aunque realmente no lo estaba, no podía parar de sudar, mi respiración había aumentado considerablemente, al igual que mi ritmo cardiaco.
-Yo la voy a llamar igual.-
-No… Estoy bien.-
-Pero….- Antes de que ella pudiera terminar su frase interrumpí.
-Creo que puedo leer mentes.- Los dos me miraron como si estuviese loco, lo entendí a la perfección gracias a sus miradas. Ambos quedaron pasmados mirándose entre sí.
-Max, lo que pasa es que…-
-Ya se que piensan que estoy loco y puedo sentirlo… no se como… pero puedo.-
-Por ahora venís acertando.-
-¡Diego!-Gritó ella antes de golpearlo en el hombro para que se callara.
-No entiendo, estoy escuchando cosas, siento lo que los demás sienten, ¡tengo un poder!-
-¿Y que pensamos ahora?- Pregunto Diego, quien parecía mas entusiasmado. Me concentré y trate de escuchar lo que él pensaba, pero no pasó nada. Trate varias veces mas hasta que Katy se canso y fue a llamar a mi madre, por suerte mi amigo la detuvo.
-Yo se que es verdad.- Exclame frustrado. Ellos me miraron desilusionados.
– ¡Ya se!, cuando la profesora me pregunto en clase yo sabía la respuesta., si nunca había estudiado.-
-Fue suerte.- agregó ella.
-Es hermosa…- suspiro Diego llevándose la mano a la boca Ambos lo miramos sin entender que pasaba. –Eso dijiste el día que te desmayaste. Y eso era lo que estaba pensando…-
-!si! Sabía que te gustaba mi remera.- Exclamo contenta, los dos la miramos con desaprobación, y ella solto una pequeña sonrisa. Desde ese momento las cosas cambiaron…
Al cabo de una semana ya había entrenado bastante mi don gracias a la ayuda de mis amigos. Ya podía leer mentes a la perfección. También era capaz de mover algunos objetos, solo faltaba saber algo. ¿De donde había salido mi poder?.
-Tengo que usar mi poderes para se un superhéroe.-
-Estás loco.- dijeron los dos al unísono.
-Piénsenlo, tengo un poder que nadie tiene, eso me de ventaja.-
-Los criminales tienen armas.-
-Puedo detener balas.- Diego me arrojo algo que no pude llegar a distinguir que era, pero me golpeo fuerte la cabeza.
-¿Qué fue eso?- Grite.
-Acéptalo, no podes parar balas.-
-Max, tus intensiones son buenas, pero tenés que mantener esto en secreto.-
-ouch.- Exclame.
-¿Qué pasa?-
-Le conté a un amigo de santa fe.-
-¿y? ¿Que dijo?-
- No se, no se… nunca me fije si respondió el Mail.- Tomé la Notebook y había un correo de él.
¡No puedo creer lo que me estas diciendo! Creo que estoy pasando por algo bástate parecido, me gustaría contártelo en persona, si no tenés problema deberíamos vernos, yo estaba planeando un viaje a buenos aires. Cualquiera sea la respuesta espero leerla lo mas pronto posible.
Gabriel.
Los tres quedamos mirando la pantalla como hipnotizados. Estuvimos discutiendo bastante, hasta que termine redactando el e-mail.
Disculpa la demora, deberíamos hablar, te voy a estar esperando, ojala podemos ayudarnos mutuamente.
-Creo que hiciste mal en mandarlo.- Sugirió Katy.
-Si… quedo muy formal.- Agregó Diego.
-¡No me refiero a eso! Mira si viene a lastimarte.-
-Si viene a lastimarme mejor, va a ser una buena oportunidad para probar los poderes… Por ahora voy a seguir entrenando. Mi nueva meta es detener balas…
Tal y como dije entrene, fue mas difícil de lo que pensé, solo conseguía crear ráfagas de viento que reducían la velocidad de lo proyectiles. Claro que no practicaba con balas de verdad, solo pelotas de tenis que mis amigos arrojaban sin previo aviso.
-Ya se cual es el problema, el viento no es lo suficientemente denso como para frenar una bala.- Señalo Katy en uno de los entrenamiento.
-¿Qué sugerís?- Pregunte entusiasmado.
-Deberías levantar tierra o no se… arena algo mas consistente.-
-Eso es casi imposible, apenas puedo levantar vasos…-
-y si los levanta los rompe.- Agregó mi amigo.
-Debe haber una forma….- Ella apoyó su mano el la boca y comenzó a pensar, pero de pronto la lluvia no interrumpió, ellos corrieron buscando refugio en mi cocina, pero en cambio yo me quede en el patio pensando. Levante mi mano y vi como las gotas caían en la palma. Concentre toda mi energía en está y las gotas de lluvia se elevaron.
“lo tengo” Grite. Corrí hasta la cocina y conté mi descubrimiento.
-Si enfoco la energía a mi mano puedo desviarla a mi gusto. Miren.-
Abrí la palma de mi mano, mira fijo un vaso, me concentre y pudo atraerlo sin problemas. Ellos me miraron y comprendimos que empezaba a sacarle fruto a mi don.
El día del encuentro había llegado, los tres fuimos bastante asustados, aunque habíamos tomado algunas precauciones. Por ejemplo: Decidimos que sea en un lugar abierto con bastantes personas alrededor, por lo que elegimos que sea el obelisco. Nuestros padres sabían donde íbamos a estar, y ante cualquier problema que tuviésemos Diego estaba listo para llamar a la policía. Los tres mirábamos en todas direcciones tratando de encontrar a mi amigo entre toda la multitud, de repente vi un chico que se asemejaba bastante al que había visto por fotos, pero no estaba seguro si era él...
Fin de la parte 1.


Me gusta! Esto promete! Dame tiempo y la leeré completa!
ResponderEliminarBesos!