martes, 19 de mayo de 2009

Parte 1 - Romper con la rutina

Ya había pasado un mes desde que termine la secundaría y no había tenido noticias de Adam ni los otros. Ya no encontraba a Gabriel en Internet, lo más probable era que este siguiendo su entrenamiento.

Por otra parte yo seguía entrenando con la ayuda de mis amigos. Detener proyectiles y leer mentes me resultaba extremada mente fácil, hasta podía cerrar algunas heridas con tan solo esforzarme un poco. Necesitaba con urgencia iniciar un entrenamiento más intenso.

-¿Se acuerdan que Adam menciono otra organización?-

-¿Los malos?- Preguntó Diego.

-Eh… si supongo que son malos.- Respondí pensativo. –Como sea, decidí ir detrás de ellos.-

-¡Estas loco!- Gritaron los dos.

-Lo mismo dijeron cuando quise encontrarme con Gabriel.-

-Tuviste suerte.- Agregó Katy sonrojada.

-Eso es porque te gusta.- Dije para desconcéntrala.

-¡te dije que no te metas en mi mente!- Después de gritarme se acerco a mí con la intención de ahorcarme, afortunadamente Diego la detuvo.

-¿y como se supone que los vas a encontrar?- Preguntó mi amigo tratando de cambiar de tema.

-Bueno si lo que dijo Adam del destino es cierto, ellos tendrían que llegar a mi como llegaron Gabriel y Bruno.-

-¿vas a seguir esperando?-

-No, los voy a buscar en Internet.-

-¿Poniendo en un buscador: Tipos con poderes dispuesto a hacer el mal?”- El comentario sarcástico de mi amiga me molesto un poco, pero la entendía estaba furiosa.

-Muy graciosa, tengo una mejor idea, le voy a decir a todo el mundo que tengo poderes y cuando alguien me conteste…-

-¿Qué?-

-Bueno no se… Algo se me va a ocurrir.-

-Pero Adam dijo que lo guardes en secreto- se quejó ella.

-También dijo que iba a entrenarlo.- Agregó Diego en mi defensa.

-Además no voy a decir quien soy, va a ser fácil-

-Sigo pesando que es irresponsable y peligroso…. Pero si no te ayudo lo vas a hacer igual-

-Esperaba que digieras eso mi querida amiga.- Respondí con una gran sonrisa en el rostro y luego los abrasé.

Lo que parecía una tarea fácil se convirtió en lo más aburrido del planeta. Es increíble la cantidad de gente estupida que se encuentra por Internet. Al cabo de una semana estaba igual que al principio. Le contaba a todo el mundo de mí poder, la mayoría me trataba de loco y los pocos que me creían me veían como una especie de profeta, algo que tampoco me resultaba útil.

A pesar de que mi investigación fue un fracaso. Ese no era mi mayor problema. Una noche cuando dormía me invadió una extraña sensación. Sentí como si alguien me estuviese gritando en el oído, luego de eso millones de pensamientos invadieron mi mente. El dolor de cabeza era insoportable, empecé a traspirar como si estuviese dentro de un horno, eso no fue lo peor, no podía controlar mi poder. La habitación comenzó a moverse como si hubiese un terremoto. Hasta que de pronto caí al lado de mi cama y sentí un ardor en el brazo. Y luego de eso todo se calmó. Me recompuse y mire mi brazo derecho y tenía una especie de corte en él.

-¿Qué te pasó en el brazo?- Inquirió Katy al ver mi cicatriz.

-Nada, me corte con algo en la calle.- No se bien porque, pero decidí que mentirle iba a ser lo mejor, sentía algo de vergüenza por lo que había sucedido.

-¿Encontraste algo interesante?- Preguntó Diego mientras jugaba con una pelota.

-No… solo chateo con una chica de Bahía Blanca.-

-¿Qué dijo cuando le contaste de tu poder?- Indagó nuevamente golpeando la pelota contra el techo.

-No le dije. La conozco hace mucho. No parece alguien que asesine gente -

-¿te vas a enamorar como Katy a la distancia?- Su broma no resulto nada graciosa para ella, por lo que comenzaron a agredirse física y verbalmente mientras yo seguía buscando información.

-Esperen…- Cuando los dos me miraron comencé a hablar nuevamente. – Encontré una noticia que habla de un crimen extraño.-

“La policía encontró a un joven asesinado con varios cortes en el pecho y diversas partes del cuerpo, pero lo que mas llama la atención es que su corazón fue arrancado completamente, pero su pecho no estaba cortado. En los diarios no va a encontrar datos sobre el caso, la policía se encuentra desconcertada y no quieren estremecer a la sociedad…”

-¿Eso de donde salio?-

-Eso mi querido amigo, lo encontró mi amiga de Bahía Blanca- Dije en tono victorioso.

-¿le contaste a tu amiga que estamos investigando? Preguntó Katy aterrada.

-No ¿que clase de estupido se piensan que soy?- Ninguno me contesto, hasta que Diego hizo una pregunta para romper el hielo.

-¿Crees que los mató alguien con poderes?-

-Es probable… De todas formas si es un asesino y puedo detenerlo eso es lo que voy a hacer…-

-¿y que pensas hacer?- Preguntó ella.

-Bueno, creo que podríamos ir a la casa de la victima y ver si encontramos algo.-

-Pareces cansado…- Comentó Katy.

-Estoy bien.- Mentí- Anoche me quede buscando información de la victima, se Llamaba Esteban Ramírez, y esta es su dirección- Les di el pequeño trozo de papel donde tenia anotada la dirección de la victima.

Sin hablar mucho más partimos, fuimos en colectivo ya que ninguno tenía auto. El viaje se me paso rápido, ya que la noche anterior no había dormido. Fue victima de otro de mis ataques. Esta vez fue peor, sentía un dolor punzante en mis ojos, como si se fuesen a salir de lugar.

Llegamos a la puerta de la casa y no sabíamos que hacer, pensar el plan era mucho más fácil que llevarlo a cabo, además si algo salía mal podíamos ser vistos como sospechosos.

-¿Listos?- Los dos asintieron con la cabeza y toque timbre.

Una mujer salio y al verla no pude evitar sentir su dolor, fue una sensación horrible, imposible de describir con palabras. Quede completamente inmóvil.

-Hola, somos compañeros de Esteban… y queríamos pasar a saludarla.- Dijo Diego rápidamente al ver que yo no podía hablar.

-Lo lamento mucho- Exclamó Katy rompiendo en llanto y se abrazaron con la mujer.

-Pasen por favor…- La madre de Esteban nos invito a pasar y aceptamos. Cuando ella se sentó en el sillón, la mire fijo a los ojos y ella se durmió por completo.

-Rápido, hay que buscar algo antes que se despierte…- Dije mientras revisaba la habitación de Esteban

Entre a su pieza y no encontré nada fuera de lo común, solo una gran mancha de sangre. Su alcoba se parecía bastante a la mía, teníamos gustos similares por lo poco que pude observar.

-No encontramos nada…- Susurro Diego.

-Tengo que ver algo todavía…- Baje corriendo las escaleras y toque la cabeza de la mujer para poder leer su mente, también me asegure que al despertar olvidara nuestra visita.

-¿Qué averiguaste?- Preguntó Katy impaciente al llegar a mi casa.

-Bueno… Antes de que la policía se llevase el cuerpo encontraron una nota que decía “Es tu culpa”.-

-¿De quien?-

-No se… Esteban no parecía tener enemigos… pero…-

-¿Qué?- Me apresuro Diego.

- ¡No se! Trató de pensar no tenemos nada de información…- Grite frustrado. Sin querer con mi mente tire un vaso que había dejado cerca de mi computadora.

-¿estas bien?- Inquirió preocupada.

-Si… demasiado estrés…- Después de un rato los dos se fueron. Yo me quede un rato solo en mi habitación pensando mientras esperaba la cena. De pronto sufrí otro ataque, esta vez fue peor, que los otros dos. Escuchaba los pensamiento de todas las personas del barrio, eran cientos de susurros no podía llegar a distinguir ninguno. Y luego vino el dolor en los ojos. Me mire a un espejo y pude ver que el iris de mi ojo de apoco se iba tornando negro, y de este se iba ramificando. El espejo se rompió en varios pedazos y quede sentado en el piso hasta que de repente el ataque se detuvo.

Me senté en la computadora ya harto del problema y empecé a redactar un e-mail para Gabriel, quien ya llevaba varios días desaparecido. Pero cambie de opinión, y como un ebrio que cuenta todo sin ninguna barrera, le conté todo a Sarah, mi amiga de Bahía Blanca, y desde ese momento comencé a creer que Adam tenía razón.

Max: Tal vez lo que te voy a contar suene loco, pero hace unos meses descubrí que tenía la habilidad de leer mentes. Bueno pero ahora no puedo contralar mi propio poder y escucho los pensamientos de cada persona del barrio…

Sarah: No Pareces loco… Yo tengo el mismo poder… Y también me pasó lo mismo…

Max: ¿Y como hiciste que parara?

Sarah: Encontré una persona que me ayudo… Un ex novio…

Max: ¿Qué pasó con él?

Sarah: Murió…

Al leer la última frase de Sarah quede inmóvil: ¿Los ataques podrían llegar a matar a otra persona?, si era así mis padres corrían peligro estando cerca mío. Pero antes de seguí haciendo conjeturas decidí preguntarle.

Sarah: Un día deje de quererlo, y el lo tomo mal…

Ella nunca termino la frase, decidí no preguntar más, parecía que la estaba lastimando. Adam tenía razón, el destino nos iba a guiar para usar nuestros poderes correctamente. Así como Gabriel vino a buscarme, yo debería encontrarme con Sarah sin importar cuan difícil sea.

A la mañana siguiente me levante con la intensión de contarles a mis amigos que era lo que tenía planeado hacer. Fui hasta la casa de Katy, porque en el camino recordé que Diego tenía una entrevista de trabajo.

Cuando por fin me encontré con ella salimos a caminar por el parque, habíamos pasado mucho tiempo encerrados investigando.

-Te tengo que contar algo…- Dije algo asustado, temía como podía llegar a reaccionar. Pero antes de que ella me responda uno hombre de unos treinta años se nos acerco.

-¿Maximiliano?-

-si… ¿Quién es usted?- Pregunte desconcertado.

-Vengo a salvarte…-

-¿eh? ¿De quien?- De pronto algo en mi mente me hizo saber que él era un posible enemigo. –Creo que mejor nos vamos- Agregué tomando a mi amigo del brazo.

-Sos igual a todos.- Dijo tocándose la cara con ambas manos, de pronto extendió su mano y quede paralizado por completo al igual que Katy.

El miedo y la ira me invadieron, no sabia que hacer, hasta que mi cabeza comenzó a dolerme seguido del la extraña sensación que sentía en los ojos. Conseguí soltarme y luego era yo quien lo tenía suspendido en el aire. Deseaba matarlo con todo mi ser, pero primero le rompí un brazo solo con el poder de mi mente. Katy gritó horrorizada.

-¡Max no!- Su grito me hizo reaccionar. El hombre cayó al suelo de rodillas y sonrío.

-Son igual a todos…- Comentó sin dejar de reír. Levanto la mirada y sus ojos comenzaron a oscurecerse, de pronto comenzaron a salir líneas negras que se movían como víboras que iban cubriendo toda su cara, tal y como me había pasado el día anterior. Nos miramos con mi amigo y comenzamos a correr.

-¿Qué es lo que le paso a tus ojos? y ¿Lo que le paso a ese tipo también?- Me preguntó entre lagrimas mientras corríamos

-No se… ojala pudiera explicarlo…- Alguien nos tomo por la espalda y lo primero que pensé fue que estábamos muertos

-Eso es un defecto común en los psíquicos.- Dijo Adam que se encontraba justo detrás nuestro.

Fin de la parte 1

No hay comentarios:

Publicar un comentario