Max miro a su derecha y noto que sus dos amigos miraban impacientes. Él asintió con la cabeza cerro los ojos y trato de leer la mente de Gabriel. Era difícil mas difícil de lo que creía, nunca había usado su habilidad en un lugar con tantas personas, no sabía con claridad los pensamientos de quien escuchaba. Hasta que finalmente pudo escuchar los pensamientos de Gabriel. Sintió que no venía a Buenos Aires a lastimarlo, al contrario, estaba igual de asustado que él. Max miro nuevamente a donde estaban sus amigos y sonrío. Estos dos se acercaron corriendo.
-Ah me olvidaba, ellos son Katy y Diego.- Agregó avergonzado.
-Un gusto.- Dijo Gabriel con una sonrisa calida en el rostro. – ¿Qué les parece si vamos a un lugar y hablamos del asunto?-
-Creo que es mejor que te diga mi habilidad ahora mismo…- Aclaró apenado. Miro hacia los costados se acerco al chico de Santa Fe y con un susurro dijo: “Soy capaz de leer mentes”. Gabriel quedo unos segundos sin habla, tratando de procesar la noticia.
-Es fantástico…-
-Si, pero me parecía injusto no decirte que mientras me hablabas podía leer tu mente.-
-Hay que resaltar que eso es bastante noble de tu parte…- Max dio un salto de repente, sintió que el peligro se acercaba, era una sensación horrible, miro para todos lados en busca de algún peligro, era como si alguien le estuviese gritando dentro de su cabeza. Katy notó que algo andaba mal y lo tomo del hombro. Los dos miraron hacia atrás y vieron como un chico aparentemente de la misma edad que ellos se acercaban lentamente.
-¿Gabriel? –Pregunto el chico misterioso.
-¡Ey!- Gritó Max poniéndole una mano encima de su hombro, el muchacho le dio un empujo que lo hizo saltar mas de un metro.
-¿Quién sos?- Pregunto asustado Gabriel.
-Soy Bruno, vengo a pedirte que te unas a mí, estoy buscando gente con habilidades como la tuya-
-¿Qué? ¿Como me pedís eso después de lo que le hiciste a mi amigo?-
-¿amigo?... ¿esa mosca?- Bruno volteo para mirar a Max, quien se estaba poniendo de pie mientras todas las personas que pasaban lo miraban.
-Vas a ver quien es una mosca.- Se levanto del suelo sujetando su estomago, y corrió hacia su enemigo. Lanzo una ráfaga de viento que no le causo ningún daño.
-También tiene poderes.- Exclamó boquiabierto. –Te pido disculpas, no sabía de tu habilidad… En ese caso también estas invitado.-
-¿y si me reuso?- Pregunto con tono desafiante.
-Entonces voy a tener que matarte…-
-Quiero verte tratando- La gente empezaba a mirarlos, Gabriel y los demás estaba muy preocupados, alguien inocente podría resultar herido.
-Tenemos que irnos.- Susurro Katy en el odio de Diego.
-¡Hay que ayudarlos!- Gritó el enfurecido.
-Él quiere que nos vayamos…- Miró resignado a su amiga y corrieron.
Bruno golpeo a Max en el pecho nuevamente, pero esta vez pudo amortiguar la caída con una ráfaga de viento. Gabriel saco de su mochila la espada e intentó cortar a su rival, pero no pudo hacer nada.
-Son inútiles contra mí.-Exclamó mirando a sus dos rivales con despreció. Gabriel corrió tomando a su amigo de la mano.
Cuando llegaron a un de las tantas diagonales que cruzan la avenida Nueve De Julio vieron un gran contenedor de basura y se escondieron detrás del mismo.
-No puedo tocarlo.- Dijo Max agitado.-Hay que pesar algo.-
-No creo que tarde mucho en llegar…-
-¡tu habilidad!- Grito-¿Cuál es?-
-Puedo correr a gran velocidad… pero no creo que ayude con este.- afirmó desilusionado
-Lo superamos en número, esa es una ventaja- Exclamó llevándose la mano al mentón.
-Creo que tengo una idea…-
Bruno camino despacio hasta donde se encontraban sus objetivos. Al ver el contenedor se detuvo para analizar la situación. De pronto algo se acerco a toda velocidad e impacto en su brazo. Volteo y ahí estaba Gabriel sujetando su espada.
-Eso ni siquiera me lastima.- Dijo entre carcajadas.
El chico de la espada no se rindió al escucharlo, volvió a atacar pero esta vez lo golpeo en varias partes del cuerpo. Su enemigo trataba de esquivar los golpes pero era inútil. Al finalizar la serie de ataque,
-¡ahora!- Gritó Gabriel
Bruno estaba demasiado mareado como para atacar nuevamente. Levanto la cabeza y vio a Max parado enfrente de él. Se miraron fijo por un segundo y Bruno quedó paralizado. El chico telépata había tomado posesión del cuerpo de su rival.
-Creo que ahora sos solo una marioneta.- agregó celebrando su hazaña.
-No puedo moverme…- al terminar la frase él mismo se dio un puñetazo en la cara.
-Si no te vas ahora voy a hacer que te golpees hasta que quedes inconciente- Amenazó Max, pero antes de poder golpearlo nuevamente algo inesperado sucedió. Él vio como pasaba toda la vida de enemigo delante sus ojos. El rechazo, el encierro, y toda clase de cosas que vivió. Bruno dio un grito de furia y se soltó, Gabriel intentó detenerlo pero fue en vano, recibió un golpe que lo hizo estrellarse con una pared.
-Esperá…- Antes de pudiera terminar la frase. El chico psíquico fue derribado de una patada en su estomago. Cayó en el piso y al tratar de levantarse un dolor en su estomago lo detuvo, era como si le estuviesen clavando un cuchillo constantemente.
-Vi todo…- Dijo casi sin aliento.-lo que te pasó… lo vi todo…-
-¡No sabes nada!- Corrió pero esta vez lo golpeó en la cara.
-Te entiendo… Pude ver por todo lo que pasaste…- Agregó secándose la sangre de la boca.
-¡Nadie me puede entender!- Bruno ahora parecía aun más furioso que antes. Pero esta vez Max no iba a dejarse golpear. Cerro su puño con fuerza y cuando estaba apunto de recibir el próximo golpe hizo que el gran contenedor de basura se estrellara contra Bruno.
-Te dije que te vayas, mi próximo golpe va a ser peor.- Exclamó con una sonrisa de satisfacción. Pero antes de que pudiera seguir festejando el contenedor volvió hacía él dejándolo tirado en el piso.
Al recobrar el conocimiento Gabriel de inmediato atacó, aunque fue en vano. Un solo golpe bastó para dejarlo tirado al lado de su amigo.
-Voy a tener que matarlos.- Los ojos de Bruno parecían carecer de sentimientos. Cerró su puño y los miró por un instante.
-¡No!- Grito alguien casi llorando.
-Si vas a matarlos vas a tener que matarnos primero.- Dijo Diego temblando con Katy a su lado también asustada.
-¿Cuál es su poder?- Preguntó indiferentemente.
-Ninguno, pero de alguna forma te vamos a detener.-
-¡Es nuestro amigo!-Agregó Katy con firmeza.
Bruno quedó helado con la última frase, dos humanos comunes parecían no temerle, y estaban dispuestos a detenerlo.
Al mismo tiempo Max había logrado levantarse por tercera vez. Todos comenzaron a sentir una gran corriente de viento.
-¡Basta!- Dijo con un grito el joven que acababa de levantarse. La corriente de viento se había intensificado. Extendió su mano y empujó a bruno varios metros. Al verlo en el piso corrió para seguir golpeándolo
-Suficiente.- Una voz completamente desconocida interfirió en la escena. Max había quedado inmóvil incapaz mover un solo músculo. Al igual que su enemigo que tampoco podía moverse.
Gabriel se levanto usando la espada como soporte y vio a un chico que se acercaba lentamente.
-Hola, mi nombre es Adam. Voy a contar hasta tres y los dos van a poder moverse, solo si prometen no pelear.-
-1, 2, 3…- Finalmente los dos podían moverse.
-¿Quién sos?- Interrogó Max exaltado.
-Adam. Creo que no escuchaste…Necesitas ayuda con esa herida- Dijo señalando el estomago de Max. Un dolor insoportable invadió al chico que se encontraba en el suelo.
-¿Qué me hiciste?- Preguntó con un hilo de voz.
-Perdón… Pero las curaciones suelen ser dolorosa, tenía miedo que te desangres.- Aclaró con un tono sereno.
-¿Para que viene?- Preguntó respetuosamente Gabriel.
-Tengo lo que los tres están buscando… Respuestas.-
Fin de la parte 4


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