martes, 19 de mayo de 2009

Parte 1 - Romper con la rutina

Ya había pasado un mes desde que termine la secundaría y no había tenido noticias de Adam ni los otros. Ya no encontraba a Gabriel en Internet, lo más probable era que este siguiendo su entrenamiento.

Por otra parte yo seguía entrenando con la ayuda de mis amigos. Detener proyectiles y leer mentes me resultaba extremada mente fácil, hasta podía cerrar algunas heridas con tan solo esforzarme un poco. Necesitaba con urgencia iniciar un entrenamiento más intenso.

-¿Se acuerdan que Adam menciono otra organización?-

-¿Los malos?- Preguntó Diego.

-Eh… si supongo que son malos.- Respondí pensativo. –Como sea, decidí ir detrás de ellos.-

-¡Estas loco!- Gritaron los dos.

-Lo mismo dijeron cuando quise encontrarme con Gabriel.-

-Tuviste suerte.- Agregó Katy sonrojada.

-Eso es porque te gusta.- Dije para desconcéntrala.

-¡te dije que no te metas en mi mente!- Después de gritarme se acerco a mí con la intención de ahorcarme, afortunadamente Diego la detuvo.

-¿y como se supone que los vas a encontrar?- Preguntó mi amigo tratando de cambiar de tema.

-Bueno si lo que dijo Adam del destino es cierto, ellos tendrían que llegar a mi como llegaron Gabriel y Bruno.-

-¿vas a seguir esperando?-

-No, los voy a buscar en Internet.-

-¿Poniendo en un buscador: Tipos con poderes dispuesto a hacer el mal?”- El comentario sarcástico de mi amiga me molesto un poco, pero la entendía estaba furiosa.

-Muy graciosa, tengo una mejor idea, le voy a decir a todo el mundo que tengo poderes y cuando alguien me conteste…-

-¿Qué?-

-Bueno no se… Algo se me va a ocurrir.-

-Pero Adam dijo que lo guardes en secreto- se quejó ella.

-También dijo que iba a entrenarlo.- Agregó Diego en mi defensa.

-Además no voy a decir quien soy, va a ser fácil-

-Sigo pesando que es irresponsable y peligroso…. Pero si no te ayudo lo vas a hacer igual-

-Esperaba que digieras eso mi querida amiga.- Respondí con una gran sonrisa en el rostro y luego los abrasé.

Lo que parecía una tarea fácil se convirtió en lo más aburrido del planeta. Es increíble la cantidad de gente estupida que se encuentra por Internet. Al cabo de una semana estaba igual que al principio. Le contaba a todo el mundo de mí poder, la mayoría me trataba de loco y los pocos que me creían me veían como una especie de profeta, algo que tampoco me resultaba útil.

A pesar de que mi investigación fue un fracaso. Ese no era mi mayor problema. Una noche cuando dormía me invadió una extraña sensación. Sentí como si alguien me estuviese gritando en el oído, luego de eso millones de pensamientos invadieron mi mente. El dolor de cabeza era insoportable, empecé a traspirar como si estuviese dentro de un horno, eso no fue lo peor, no podía controlar mi poder. La habitación comenzó a moverse como si hubiese un terremoto. Hasta que de pronto caí al lado de mi cama y sentí un ardor en el brazo. Y luego de eso todo se calmó. Me recompuse y mire mi brazo derecho y tenía una especie de corte en él.

-¿Qué te pasó en el brazo?- Inquirió Katy al ver mi cicatriz.

-Nada, me corte con algo en la calle.- No se bien porque, pero decidí que mentirle iba a ser lo mejor, sentía algo de vergüenza por lo que había sucedido.

-¿Encontraste algo interesante?- Preguntó Diego mientras jugaba con una pelota.

-No… solo chateo con una chica de Bahía Blanca.-

-¿Qué dijo cuando le contaste de tu poder?- Indagó nuevamente golpeando la pelota contra el techo.

-No le dije. La conozco hace mucho. No parece alguien que asesine gente -

-¿te vas a enamorar como Katy a la distancia?- Su broma no resulto nada graciosa para ella, por lo que comenzaron a agredirse física y verbalmente mientras yo seguía buscando información.

-Esperen…- Cuando los dos me miraron comencé a hablar nuevamente. – Encontré una noticia que habla de un crimen extraño.-

“La policía encontró a un joven asesinado con varios cortes en el pecho y diversas partes del cuerpo, pero lo que mas llama la atención es que su corazón fue arrancado completamente, pero su pecho no estaba cortado. En los diarios no va a encontrar datos sobre el caso, la policía se encuentra desconcertada y no quieren estremecer a la sociedad…”

-¿Eso de donde salio?-

-Eso mi querido amigo, lo encontró mi amiga de Bahía Blanca- Dije en tono victorioso.

-¿le contaste a tu amiga que estamos investigando? Preguntó Katy aterrada.

-No ¿que clase de estupido se piensan que soy?- Ninguno me contesto, hasta que Diego hizo una pregunta para romper el hielo.

-¿Crees que los mató alguien con poderes?-

-Es probable… De todas formas si es un asesino y puedo detenerlo eso es lo que voy a hacer…-

-¿y que pensas hacer?- Preguntó ella.

-Bueno, creo que podríamos ir a la casa de la victima y ver si encontramos algo.-

-Pareces cansado…- Comentó Katy.

-Estoy bien.- Mentí- Anoche me quede buscando información de la victima, se Llamaba Esteban Ramírez, y esta es su dirección- Les di el pequeño trozo de papel donde tenia anotada la dirección de la victima.

Sin hablar mucho más partimos, fuimos en colectivo ya que ninguno tenía auto. El viaje se me paso rápido, ya que la noche anterior no había dormido. Fue victima de otro de mis ataques. Esta vez fue peor, sentía un dolor punzante en mis ojos, como si se fuesen a salir de lugar.

Llegamos a la puerta de la casa y no sabíamos que hacer, pensar el plan era mucho más fácil que llevarlo a cabo, además si algo salía mal podíamos ser vistos como sospechosos.

-¿Listos?- Los dos asintieron con la cabeza y toque timbre.

Una mujer salio y al verla no pude evitar sentir su dolor, fue una sensación horrible, imposible de describir con palabras. Quede completamente inmóvil.

-Hola, somos compañeros de Esteban… y queríamos pasar a saludarla.- Dijo Diego rápidamente al ver que yo no podía hablar.

-Lo lamento mucho- Exclamó Katy rompiendo en llanto y se abrazaron con la mujer.

-Pasen por favor…- La madre de Esteban nos invito a pasar y aceptamos. Cuando ella se sentó en el sillón, la mire fijo a los ojos y ella se durmió por completo.

-Rápido, hay que buscar algo antes que se despierte…- Dije mientras revisaba la habitación de Esteban

Entre a su pieza y no encontré nada fuera de lo común, solo una gran mancha de sangre. Su alcoba se parecía bastante a la mía, teníamos gustos similares por lo poco que pude observar.

-No encontramos nada…- Susurro Diego.

-Tengo que ver algo todavía…- Baje corriendo las escaleras y toque la cabeza de la mujer para poder leer su mente, también me asegure que al despertar olvidara nuestra visita.

-¿Qué averiguaste?- Preguntó Katy impaciente al llegar a mi casa.

-Bueno… Antes de que la policía se llevase el cuerpo encontraron una nota que decía “Es tu culpa”.-

-¿De quien?-

-No se… Esteban no parecía tener enemigos… pero…-

-¿Qué?- Me apresuro Diego.

- ¡No se! Trató de pensar no tenemos nada de información…- Grite frustrado. Sin querer con mi mente tire un vaso que había dejado cerca de mi computadora.

-¿estas bien?- Inquirió preocupada.

-Si… demasiado estrés…- Después de un rato los dos se fueron. Yo me quede un rato solo en mi habitación pensando mientras esperaba la cena. De pronto sufrí otro ataque, esta vez fue peor, que los otros dos. Escuchaba los pensamiento de todas las personas del barrio, eran cientos de susurros no podía llegar a distinguir ninguno. Y luego vino el dolor en los ojos. Me mire a un espejo y pude ver que el iris de mi ojo de apoco se iba tornando negro, y de este se iba ramificando. El espejo se rompió en varios pedazos y quede sentado en el piso hasta que de repente el ataque se detuvo.

Me senté en la computadora ya harto del problema y empecé a redactar un e-mail para Gabriel, quien ya llevaba varios días desaparecido. Pero cambie de opinión, y como un ebrio que cuenta todo sin ninguna barrera, le conté todo a Sarah, mi amiga de Bahía Blanca, y desde ese momento comencé a creer que Adam tenía razón.

Max: Tal vez lo que te voy a contar suene loco, pero hace unos meses descubrí que tenía la habilidad de leer mentes. Bueno pero ahora no puedo contralar mi propio poder y escucho los pensamientos de cada persona del barrio…

Sarah: No Pareces loco… Yo tengo el mismo poder… Y también me pasó lo mismo…

Max: ¿Y como hiciste que parara?

Sarah: Encontré una persona que me ayudo… Un ex novio…

Max: ¿Qué pasó con él?

Sarah: Murió…

Al leer la última frase de Sarah quede inmóvil: ¿Los ataques podrían llegar a matar a otra persona?, si era así mis padres corrían peligro estando cerca mío. Pero antes de seguí haciendo conjeturas decidí preguntarle.

Sarah: Un día deje de quererlo, y el lo tomo mal…

Ella nunca termino la frase, decidí no preguntar más, parecía que la estaba lastimando. Adam tenía razón, el destino nos iba a guiar para usar nuestros poderes correctamente. Así como Gabriel vino a buscarme, yo debería encontrarme con Sarah sin importar cuan difícil sea.

A la mañana siguiente me levante con la intensión de contarles a mis amigos que era lo que tenía planeado hacer. Fui hasta la casa de Katy, porque en el camino recordé que Diego tenía una entrevista de trabajo.

Cuando por fin me encontré con ella salimos a caminar por el parque, habíamos pasado mucho tiempo encerrados investigando.

-Te tengo que contar algo…- Dije algo asustado, temía como podía llegar a reaccionar. Pero antes de que ella me responda uno hombre de unos treinta años se nos acerco.

-¿Maximiliano?-

-si… ¿Quién es usted?- Pregunte desconcertado.

-Vengo a salvarte…-

-¿eh? ¿De quien?- De pronto algo en mi mente me hizo saber que él era un posible enemigo. –Creo que mejor nos vamos- Agregué tomando a mi amigo del brazo.

-Sos igual a todos.- Dijo tocándose la cara con ambas manos, de pronto extendió su mano y quede paralizado por completo al igual que Katy.

El miedo y la ira me invadieron, no sabia que hacer, hasta que mi cabeza comenzó a dolerme seguido del la extraña sensación que sentía en los ojos. Conseguí soltarme y luego era yo quien lo tenía suspendido en el aire. Deseaba matarlo con todo mi ser, pero primero le rompí un brazo solo con el poder de mi mente. Katy gritó horrorizada.

-¡Max no!- Su grito me hizo reaccionar. El hombre cayó al suelo de rodillas y sonrío.

-Son igual a todos…- Comentó sin dejar de reír. Levanto la mirada y sus ojos comenzaron a oscurecerse, de pronto comenzaron a salir líneas negras que se movían como víboras que iban cubriendo toda su cara, tal y como me había pasado el día anterior. Nos miramos con mi amigo y comenzamos a correr.

-¿Qué es lo que le paso a tus ojos? y ¿Lo que le paso a ese tipo también?- Me preguntó entre lagrimas mientras corríamos

-No se… ojala pudiera explicarlo…- Alguien nos tomo por la espalda y lo primero que pensé fue que estábamos muertos

-Eso es un defecto común en los psíquicos.- Dijo Adam que se encontraba justo detrás nuestro.

Fin de la parte 1

domingo, 5 de abril de 2009

Parte 5: Respuestas

-Cuando dijiste lugar privado, no pensé nunca en un MC Donnald’s- Agregó Max irritado.

-¿Qué esperabas, una cueva secreta?- Bromeó Adam.

-¡estoy machado con sangre! Todos nos miran.-

-Y si gritas va a ser peor…- Aclaró mientras le daba una mordida a su hamburguesa. -¿de verdad no quieren nada?-

-Si no tuvieras ese poder paralizante te juro que te golpearía-

-Tranquilo, por favor- Dijo Gabriel tratando de calmar a su amigo.

-¿Cuál es tu poder?- Preguntó Bruno, interviniendo por primera vez en la conversación.

-Soy un mago.-

-Momento, momento, ¿Cómo Harry Potter o David Copperfield?- Inquirió Max.

-Mas parecido a Harry Potter, pero no tengo varitas y esas cosas, se nos llama magos porque podemos controlar varios elemento naturales- Hizo una pausa para tragar y continuó.- nuestros poderes son casi infinitos.-

-¿Nosotros?- Interrogó Gabriel.

-Si, somos varios, de eso venía a hablarles.-

-Quiero mas detalles…-

-No tan rápido Bruno, Creo que primero quieren escuchar de donde salieron sus poderes…- Los tres quedaron atónitos, y asintieron con sus cabezas.

-Hace algunos años un hombre entró en coma…-

-¡Wow! Es increíble, ¿Qué tiene que ver eso?- Interrumpió Max.

-Como iba diciendo…- Continuó Adam echándole una mirada de desaprobación. –Cuando el hombre despertó escribió un cuaderno que hablaba de Apocalipsis y de los “Especiales”, personas con habilidades que serían usadas para la gran batalla.-

-¿Qué gran batalla?- Preguntó Gabriel.

-No sé… nunca pude ver el libro. Pero nadie sabe de cual batalla habla.-

-Si nunca lo viste, ¿Cómo confías en el libro?-

-La respuesta es simple Max, fe, solo eso…-

-¿Qué dice el libro de nuestros poderes?- Preguntó Bruno.

-Buena pregunta… Existen cuatro tipos de poderes, creo que ya saben de cuales les estoy hablando.-

-Que casualidad- Interrumpió Max sarcásticamente.

-¡Exacto! Los cuatro nos juntamos por una razón…-

-Si, él quería matarnos.-

-¡Max!- Exclamo Gabriel golpeándolo en el hombro.

-Si, pero justo encontró a ustedes dos, habiendo tantas personas con poderes…-

-¿Y como nos encontraste?- Preguntó el chico psíquico.

-Estaba siguiendo a Bruno, el era mi misión…-

-¿a mi?-

-Claro, para pedirte que te sumes a mi equipo, nunca pensé que iba a encontrar a los otros dos integrantes tan fácilmente-

-¿Qué equipo? ¿Qué misión?-

-Perdón me apresure, soy parte de una organización dedicada a encontrar gente con habilidades así prepararnos para la gran batalla.-

-La cual no sabemos si existe…-

-Es verdad, pero confiamos que si.-

-¿Por qué querías a un asesino en tu grupo?- Preguntó Bruno enfurecido.

-Es bueno que lo preguntes… Fuiste victima de una trampa, por llamarlo de alguna forma…-

-¿Trampa?-

-Si, Aunque seas muy fuerte no podes traspasar un cuerpo con tus puños, tenes brazos fuertes no filosos.- Aclaró entre carcajadas. Los otros tres lo miraron sin comprender. –Disculpen, Mark es de otra organización, el te engaño para que lo sigas…-

-¿hay más de una?-

-Si, solo conozco otra, ellos piensan distinto, no creen en que tenemos una misión que cumplir en la vida, usan sus poderes para fortalecerse a si mismos.- Explicó con total naturalidad.

-Suenan más razonables.- Dijo Max.

Mientras discutían sobre distintas posturas ideológicas, Bruno se había quedado pensando sin emitir una sola palabra, toda su vida había sido una gran mentira, era un alivio saber que no era un asesino, pero por otra parte su infancia fue destruida por un solo hombre.

-Si me uno a tu grupo… ¿Podemos buscar a Mark?-

-Claro, esa es una de nuestras misiones… El es un mago también.-

-Entonces me uno.- Dijo firmemente.

-Tranquilo, nosotros no trabajamos para vengarnos. Vamos a encontralo pero a su tiempo.- Bruno cerró los puños y mordió su labio por la frustración.- ¿Qué dicen ustedes dos?-

- Yo creo que tenemos un propósito en la vida, y quiero descubrir para que tengo esta habilidad, por eso me uno.- Dijo Gabriel emocionado.

-Para mi ese asunto del libro es estupido, igual que el propósito… Pero la otra organización solo quiere mas poder, yo quiero ayudar a los demás, eso significa que también estoy adentro.-

-¡Perfecto!, pero hay algo que quiero que sepan: a partir de hoy las cosas van a cambiar, los tres dieron un giro en su destino…-

-¿Ahora que?-

-Bueno, Gabriel y Bruno van a ser entrenados, y vos espera mis instrucciones.-

-Pero…-

-No necesitas entrenarte por ahora…-

-¿y que se supone que tengo que hacer?-

-Esperar, cuando terminen la secundaría nos vamos a volver a reunir. Por ahora anda a ver a tus amigos deben estar preocupados.-

-No hace falta, están en la mesa de atrás…- Los dos saldaron avergonzados.

Todos salieron del lugar, algunos se detenían a mirarlos, estaban sucios y lastimados. Max saludó a su amigo santafesino con un gran abrazo, miro a Bruno y se dieron un apretón de manos.

-Max, hay algo que quiero que sepas… Tenes un don maravilloso, nunca dejes que nadie lea tu mente.- Dijo Adam antes de darle un calido apretón de manos. – Y algo para los tres, mantengan sus poderes en secreto-

Los tres asintieron con la cabeza al mismo tiempo.

Adam le hizo un gesto a Bruno y partieron. Por otro lado Gabriel y los otros se quedaron charlando un rato, querían volver a sentirse normales aunque fuese por última vez en su vida.


Fin del capitulo 1

lunes, 23 de marzo de 2009

Parte 4: Reunión

-Max, por favor, es menos gay.- El comentario irónico de Max hizo reír a su amigo turista. Para ser su primer encuentro se sitian cómodos, habían estado hablando varias horas vía Internet, pero los primeros encuentros siempre resultan embarazosos.

Max miro a su derecha y noto que sus dos amigos miraban impacientes. Él asintió con la cabeza cerro los ojos y trato de leer la mente de Gabriel. Era difícil mas difícil de lo que creía, nunca había usado su habilidad en un lugar con tantas personas, no sabía con claridad los pensamientos de quien escuchaba. Hasta que finalmente pudo escuchar los pensamientos de Gabriel. Sintió que no venía a Buenos Aires a lastimarlo, al contrario, estaba igual de asustado que él. Max miro nuevamente a donde estaban sus amigos y sonrío. Estos dos se acercaron corriendo.

-Ah me olvidaba, ellos son Katy y Diego.- Agregó avergonzado.

-Un gusto.- Dijo Gabriel con una sonrisa calida en el rostro. – ¿Qué les parece si vamos a un lugar y hablamos del asunto?-

-Creo que es mejor que te diga mi habilidad ahora mismo…- Aclaró apenado. Miro hacia los costados se acerco al chico de Santa Fe y con un susurro dijo: “Soy capaz de leer mentes”. Gabriel quedo unos segundos sin habla, tratando de procesar la noticia.

-Es fantástico…-

-Si, pero me parecía injusto no decirte que mientras me hablabas podía leer tu mente.-

-Hay que resaltar que eso es bastante noble de tu parte…- Max dio un salto de repente, sintió que el peligro se acercaba, era una sensación horrible, miro para todos lados en busca de algún peligro, era como si alguien le estuviese gritando dentro de su cabeza. Katy notó que algo andaba mal y lo tomo del hombro. Los dos miraron hacia atrás y vieron como un chico aparentemente de la misma edad que ellos se acercaban lentamente.

-¿Gabriel? –Pregunto el chico misterioso.

-¡Ey!- Gritó Max poniéndole una mano encima de su hombro, el muchacho le dio un empujo que lo hizo saltar mas de un metro.

-¿Quién sos?- Pregunto asustado Gabriel.

-Soy Bruno, vengo a pedirte que te unas a mí, estoy buscando gente con habilidades como la tuya-

-¿Qué? ¿Como me pedís eso después de lo que le hiciste a mi amigo?-

-¿amigo?... ¿esa mosca?- Bruno volteo para mirar a Max, quien se estaba poniendo de pie mientras todas las personas que pasaban lo miraban.

-Vas a ver quien es una mosca.- Se levanto del suelo sujetando su estomago, y corrió hacia su enemigo. Lanzo una ráfaga de viento que no le causo ningún daño.

-También tiene poderes.- Exclamó boquiabierto. –Te pido disculpas, no sabía de tu habilidad… En ese caso también estas invitado.-

-¿y si me reuso?- Pregunto con tono desafiante.

-Entonces voy a tener que matarte…-

-Quiero verte tratando- La gente empezaba a mirarlos, Gabriel y los demás estaba muy preocupados, alguien inocente podría resultar herido.

-Tenemos que irnos.- Susurro Katy en el odio de Diego.

-¡Hay que ayudarlos!- Gritó el enfurecido.

-Él quiere que nos vayamos…- Miró resignado a su amiga y corrieron.

Bruno golpeo a Max en el pecho nuevamente, pero esta vez pudo amortiguar la caída con una ráfaga de viento. Gabriel saco de su mochila la espada e intentó cortar a su rival, pero no pudo hacer nada.

-Son inútiles contra mí.-Exclamó mirando a sus dos rivales con despreció. Gabriel corrió tomando a su amigo de la mano.

Cuando llegaron a un de las tantas diagonales que cruzan la avenida Nueve De Julio vieron un gran contenedor de basura y se escondieron detrás del mismo.

-No puedo tocarlo.- Dijo Max agitado.-Hay que pesar algo.-

-No creo que tarde mucho en llegar…-

-¡tu habilidad!- Grito-¿Cuál es?-

-Puedo correr a gran velocidad… pero no creo que ayude con este.- afirmó desilusionado

-Lo superamos en número, esa es una ventaja- Exclamó llevándose la mano al mentón.

-Creo que tengo una idea…-

Bruno camino despacio hasta donde se encontraban sus objetivos. Al ver el contenedor se detuvo para analizar la situación. De pronto algo se acerco a toda velocidad e impacto en su brazo. Volteo y ahí estaba Gabriel sujetando su espada.

-Eso ni siquiera me lastima.- Dijo entre carcajadas.

El chico de la espada no se rindió al escucharlo, volvió a atacar pero esta vez lo golpeo en varias partes del cuerpo. Su enemigo trataba de esquivar los golpes pero era inútil. Al finalizar la serie de ataque,

-¡ahora!- Gritó Gabriel

Bruno estaba demasiado mareado como para atacar nuevamente. Levanto la cabeza y vio a Max parado enfrente de él. Se miraron fijo por un segundo y Bruno quedó paralizado. El chico telépata había tomado posesión del cuerpo de su rival.

-Creo que ahora sos solo una marioneta.- agregó celebrando su hazaña.

-No puedo moverme…- al terminar la frase él mismo se dio un puñetazo en la cara.

-Si no te vas ahora voy a hacer que te golpees hasta que quedes inconciente- Amenazó Max, pero antes de poder golpearlo nuevamente algo inesperado sucedió. Él vio como pasaba toda la vida de enemigo delante sus ojos. El rechazo, el encierro, y toda clase de cosas que vivió. Bruno dio un grito de furia y se soltó, Gabriel intentó detenerlo pero fue en vano, recibió un golpe que lo hizo estrellarse con una pared.

-Esperá…- Antes de pudiera terminar la frase. El chico psíquico fue derribado de una patada en su estomago. Cayó en el piso y al tratar de levantarse un dolor en su estomago lo detuvo, era como si le estuviesen clavando un cuchillo constantemente.

-Vi todo…- Dijo casi sin aliento.-lo que te pasó… lo vi todo…-

-¡No sabes nada!- Corrió pero esta vez lo golpeó en la cara.

-Te entiendo… Pude ver por todo lo que pasaste…- Agregó secándose la sangre de la boca.

-¡Nadie me puede entender!- Bruno ahora parecía aun más furioso que antes. Pero esta vez Max no iba a dejarse golpear. Cerro su puño con fuerza y cuando estaba apunto de recibir el próximo golpe hizo que el gran contenedor de basura se estrellara contra Bruno.

-Te dije que te vayas, mi próximo golpe va a ser peor.- Exclamó con una sonrisa de satisfacción. Pero antes de que pudiera seguir festejando el contenedor volvió hacía él dejándolo tirado en el piso.

Al recobrar el conocimiento Gabriel de inmediato atacó, aunque fue en vano. Un solo golpe bastó para dejarlo tirado al lado de su amigo.

-Voy a tener que matarlos.- Los ojos de Bruno parecían carecer de sentimientos. Cerró su puño y los miró por un instante.

-¡No!- Grito alguien casi llorando.

-Si vas a matarlos vas a tener que matarnos primero.- Dijo Diego temblando con Katy a su lado también asustada.

-¿Cuál es su poder?- Preguntó indiferentemente.

-Ninguno, pero de alguna forma te vamos a detener.-

-¡Es nuestro amigo!-Agregó Katy con firmeza.

Bruno quedó helado con la última frase, dos humanos comunes parecían no temerle, y estaban dispuestos a detenerlo.

Al mismo tiempo Max había logrado levantarse por tercera vez. Todos comenzaron a sentir una gran corriente de viento.

-¡Basta!- Dijo con un grito el joven que acababa de levantarse. La corriente de viento se había intensificado. Extendió su mano y empujó a bruno varios metros. Al verlo en el piso corrió para seguir golpeándolo

-Suficiente.- Una voz completamente desconocida interfirió en la escena. Max había quedado inmóvil incapaz mover un solo músculo. Al igual que su enemigo que tampoco podía moverse.

Gabriel se levanto usando la espada como soporte y vio a un chico que se acercaba lentamente.

-Hola, mi nombre es Adam. Voy a contar hasta tres y los dos van a poder moverse, solo si prometen no pelear.-

-1, 2, 3…- Finalmente los dos podían moverse.

-¿Quién sos?- Interrogó Max exaltado.

-Adam. Creo que no escuchaste…Necesitas ayuda con esa herida- Dijo señalando el estomago de Max. Un dolor insoportable invadió al chico que se encontraba en el suelo.

-¿Qué me hiciste?- Preguntó con un hilo de voz.

-Perdón… Pero las curaciones suelen ser dolorosa, tenía miedo que te desangres.- Aclaró con un tono sereno.

-¿Para que viene?- Preguntó respetuosamente Gabriel.

-Tengo lo que los tres están buscando… Respuestas.-

Fin de la parte 4

lunes, 16 de marzo de 2009

Parte 3: No tan común


Ya había pasado 30 minutos desde que entre a la sala de espera del consultorio del doctor Rivera. Estaba arto de esperar, pero valía la pena la espera. Él era uno de los mejores doctores de Santa Fe, seguro que sabía cual era mi problema.

-Gabriel Segura.- Dijo la enfermera. Me levante ansioso y entre a su consultorio. El doctor tenía una sonrisa muy calida en el rostro, eso me tranquilizó un poco.

-Dígame que le pasa.-

-Bueno… Estoy teniendo alucinaciones…-

-Es raro que alguien sea consiente de eso…- Exclamó pensativo. - ¿que es lo que ve en ellas?-

-Veo todo más lento… es decir soy capaz de hasta apreciar un segundo.-

-Interesante…-

-Eso no es todo, cada vez tengo más hambre, como demasiado y no engordo un solo kilo.-

-Bueno, me deja un poco desconcertado…-

-Y hay algo más.-

-¿Qué es?-

-Hace poco fui a un parque de diversiones, subí a la montaña rusa y no sentí nada… quiero decir que no sentí vértigo ni la sensación de velocidad.- Él se quedo pensando unos segundos y hablo:

-Además de esos síntomas que acaba de nombrar, ¿siente debilidad, cansancio, dolor de cabeza, o alguna molestia?-

-No creo…- El tomo su recetario y empezó a escribir.

-Voy necesitar una tomografía para descartar alguno problema neurológico, y análisis de sangre completos, cuando los tenga vuelva.- Nos saludamos con un apretón de manos y me fui.

Al día siguiente en la escuela no tuve más remedio que contarle todo a mi mejor amigo, Eduardo.

-¡Pero eso de comer y no engordar es bueno! Digo muchas mujeres matarían por una habilidad así-

-¡No! Eso es anormal, si como y no engordo es porque algo anda mal en mi organismo.-

-¿Y lo de la ilusiones?-

-¿Qué?-

-Como pasan.-

-No se… cuando me concentro haciendo algo… no puedo explicarlo bien.- El timbre hizo que nuestra charla terminara abruptamente.

No lograba concentrarme en clase, no paraba de pensar en mi enfermedad, y para colmo el tiempo parecía pasar mas lento de lo normal.

Salí de la escuela y fui de inmediato a la clínica, donde me realizaron los estudios requeridos por el Dr. Rivera. Así fue como pase toda la tarde, de un lado al otro haciéndome estudios médicos.

-Después de verlos exámenes puedo decir que sos el hombre mas saludable que paso por mi consultorio.- Bromeó el doctor.

-Pero algo tiene que andar mal.-

-Bueno, los estudios no muestran nada. Vamos a tener que esperar a ver si presenta otro síntoma.-

-esta bien…-

-Suena muy desilusionado para ser un hombre saludable.- Le devolví una sonrisa y abandone el lugar.

Sabía que algo estaba mal a pesar que el doctor me había dicho lo contrario.

Al pasar los días las alucinaciones se hacían mas frecuentes, es mas hasta era capaz de provocarlas, al mirar fijo en un lugar con el grado adecuado de concentración, podía crear la sensación de que el tiempo se detenía.

De a poco me convertía en un ermitaño, me refugiaba en mi cuarto a escuchar música en soledad y a navegar por Internet.

Un día mientras trataba de conocer gente, encontré una chica que tenía un problema similar al mío, ella me inspiraba confianza, por eso termine contándole mi historia. Cuando pensé que ya no podía encontrar más gente con buenas intensiones, encontré un chico de Buenos Aires, al cual también le conté mi problema. Ambos se mostraban compresivos, eso me ayudo bastante, pero no podía estar todo el día en mi habitación. Eduardo ya empezaba a preocuparse. Por eso un día después de la escuela decidimos ir a caminar por el centro.

Mi amigo estaba algo callado, no parecía el de siempre, y era lógico, yo había descuidado bastante nuestra amistad.

-Te tengo que preguntar algo.- Dijo Eduardo bastante asustado, lo podía notar en el tono de su voz.

-Pregunta…-

-¿Te encerrás porque estas mal por lo de la enfermedad?-

-Algo así…-

-Tal vez te pueda ayudar…-

-¡No!- Grité algo enojado. –Nadie puede ayudarme, los únicos que me entienden son mis amigos de Internet.-

-Bueno yo solo quería ayudar.- agrego apenado. Yo me sentí terrible al ver su rostro.

-Perdona… Vos no tenes la culpa, es que lo de las alucinaciones me saca de quicio.-

-Bueno te entiendo…-

-Es mas ya elijo cuando tenerlas, puedo hacerlo en este mismo momento si quiero.- me concentre y todo empezó a verse mas lento, podía apreciar cada fracción de segundo, la gente que pasaba, los autos. Pude hasta ver como un bebe dejaba caer uno de sus juguetes, claro que antes de que este caiga al piso lo agarre. Cuando note lo que había hecho mire Eduardo que se había quedado estático. La madre del niño nos miro aterrada y se fue corriendo

-No frenas el tiempo… vos te movés más rápido.-

-¡Eso es increíble!- Gritó mi amigo, una vez ya en mi casa.

-No lo es.- lo interrumpí tratando de calmarlo.

-¡Si! Imaginate lo que podes hacer con una habilidad así.-

-Basta. Dije tomándome la cabeza. No entendía lo que pasaba, todo me daba vueltas, no recordaba haber estado tan asustando alguna vez en mi vida.

-¡Todo tiene sentido ahora! Comes mas porque necesitas mas calorías… y por eso no engordas…- Exclamo bastante emocionado.

-Y por eso tampoco siento vértigo…- Algunas cosas comenzaban a aclararse, y eso me tranquilizaba un poco, pero todavía quedaban muchos interrogantes.

-Tenes que entrenar tu poder.-

-Si, pero primero necesito respuestas…- Sin hablar me senté en la computadora con la intención de enviarle un e- mail a mi amiga que se encontraba en una situación parecida, sin embargo cambie de parecer. De casualidad vi un e- mail de mi amigo Maxi de Buenos Aires.

¡No puedo creer lo que me estas diciendo! Creo que estoy pasando por algo bástate parecido, me gustaría contártelo en persona, si no tenés problema deberíamos vernos, yo estaba planeando un viaje a buenos aires. Cualquiera sea la respuesta espero leerla lo mas pronto posible.

Gabriel.

-Tengo que ir a Buenos aires…-

-Con mas razón tenes que entrenar tus poderes.-

Mientras esperaba la respuesta de mi amigo Maxi, con Eduardo buscábamos la forma se sacarle a mayor jugo posible a mis poderes. Descubrimos que si llegaba a envestir una persona podría llegar hasta matarla, lograba alcanzar velocidades muy elevadas. Nunca supe exactamente cuan veloz era, no teníamos forma de medirlo, Pero yo calculaba que podía superar a un auto corriendo.

Además de tener una gran velocidad, poseía una resistencia física sobre humana, corría varios kilómetros por la ruta sin cansarme ni un poco. Lo que mas me impresiono no fueron las habilidades que iba descubriendo cada día, sino que fue Eduardo, me acompaño en todo momento. No me alcanzaban las palabras para mostrar mi gratitud.

-Creo que el próximo paso es que aprendas a esquivar balas.- Dijo un día mi amigo. Yo afirme con la cabeza, y el saco un arma con proyectiles de plástico y comenzó a dispararme. A pesar de mi velocidad no lograba esquivarlos todos.

Ya había pasado media hora de entrenamiento, y todavía seguía igual. De pronto comenzó a llover, él salio corriendo y se refugió debajo de un árbol, por otra parte yo quede inmóvil pensando bajo la lluvia. Y luego entendí todo, me concentre y vi como caigan las gotas de agua, podía apreciar a la perfección como se estrellaban contra el suelo, y como algunas eras desviadas por el viento. Entonces fue cuando empece a esquivar la lluvia. Claro que no podía esquivar todas las gotas, y masa corporal me lo impedía, pero si era capaz de eso, ya era capaz de esquivar balas.

Un día antes de partir, Eduardo llego a mi casa con un regalo. Era una espada de las que usaban los samurais.

-No puedo aceptar este regalo…- Dije algo apenado.

-Entonces tómalo como un préstamo.- Lo mire fijo y asentí con la cabeza. Esa tarde preferí no entrenar, nos quedamos hablando cosas sin sentido y haciendo chistes absurdos.

Al día siguiente me fui de santa fe, mis padres no sabía a que iba, preferí mantenerlo en secreto. Ellos se preocuparían y no era mi intención esa. Cuando me subía al micro tuve ganas de llorar en un principio, pero no lo hice, porque sabía que iba a volver.

Fin de la parte 3

martes, 10 de marzo de 2009

Parte 2: Chico Fuerte

Tenía cinco años cuando aterroricé un pueblo entero. Cuando fui condenado como el criminal mas grande, cuando fui condenado al encierro y aislamiento total.

Solo les tomo ocho años arruinar mi vida, y convertirme en lo que soy ahora: una simple herramienta.

Todo empezó en la época que tenía amigos. Estábamos jugando fútbol cuando un chico más grande vino a robarnos la pelota. Seguramente el quería hacer alarde de su masculinidad frente a sus amigos, no era un verdadero ladrón, en ese entonces no lo vi así. Recordé de los comics que admiraba y en un acto heroico le quite el balón de las manos. El abusador, bastante desconforme con mi acción, me lanzo un empujón que me dejó tirado en el piso. Me levante rápidamente e impacte su pecho con mi puño. Sentí una sensación rara en mi mano, cuando la mire estaba cubierta de sangre. Podía tocar su corazón con mis dedos, saque la mano y quede mirándola atónito. El otro chico calló al piso de inmediato. Corrí a pedir ayuda, pero era inútil, él ya había muerto.

Yo fui encerrado en un sótano bajo llave. La única visita que recibía era la del hombre que me traía comida dos veces al día. El la apoyaba en el suelo y se casi iba corriendo. Yo no planeaba lastimar a nadie, pero todos me veían como el monstruo del pueblo. Después de estar dos años encerrado, ya había olvidado mi nombre e inclusive el de mis padres. Poco a poco estaba perdiendo mis cualidades de ser humano.

Un día las cosas cambiaron, el hombre que me alimentaba renuncio y apareció otro más amable. Este se animaba a hablarme, hasta disfrutaba hablar conmigo,

-¿Por qué estas encerrado?- Preguntó el hombre un día.

-¿No sabe la historia?- Inquirí desconcertado.

-Claro que la se, la se a la perfección, por eso mismo me pregunto.-

-Disculpe pero no entiendo.-

-Tu fuerza sobrepasa los limites que el hombre común conoce, con tus manos podes derribar estas rejas y escapar. Por eso me pregunto… ¿Qué haces encerrado?-

-¿A donde iría? Mi familia me abandono ni siquiera tengo un nombre.-

-Vivirías comigo, viajaríamos, y buscaríamos gente como vos.- Si había mas gente como yo no tendría la necesidad de estar solo. Por lo que decidí seguir escuchándolo.

-¿Cómo escapo? no se utilizar mi poder.-

-Voy a volver en una semana, si realmente queres usar tu habilidad esta va a salir sola a la luz, solo necesitas concentrarte.-

Cuando el hombre se retiro, tome una piedra que encontré en el suelo y la presione con mi mano lo mas fuerte que pude. Pero esta no se rompió, ni siquiera pude hacerle una grieta. Pase todo el día tratando de romperla, hasta que por fin conseguí hacerle una rajadura.

Poco a poco empezaba a entender como utilizar mi don, romper piedras con la mano era cosa fácil, necesitaba un desafío más grande, pero mi celda me limitaba demasiado. Hasta que me di cuenta que podía practicar doblando y enderezando los barrotes de la reja. Los guardias nunca lo notarían, ya que ellos no se atrevían a mirarme.

-¿Estas listo?-Pregunto el hombre. Yo afirme con la cabeza asustado.-Yo te voy a esperar a fuera con un auto, vos vas a romper la reja y te vas a escapar.-

-¿y si me disparan?-

-Las balas no te hacen nada, y recorda si tenés que matar a alguien lo matas…- Mi sangre se heló por completo, mi intención no era matar nadie, a pesar de que ya lo había hecho por accidente.

-¡No quiero matar a nadie!- Grite casi llorando.

-Es lo que hay que hacer, ¡ellos querían matarte! No lo hacen porque no pueden, solo sos el monstruo del pueblo.- Las palabras del hombre quedaron sonado.-Me tengo que ir, apurate.- Él salio corriendo, espere un rato y comencé mi escape.

Apoye mi mano sobre la reja de la celda y la rompí con facilidad, uno de los guardia me vio y disparo dos veces en mi pecho. Pude sentir como me quemaba el plomo, mire hacia abajo y comprobé que la bala no había penetrado. Empuje al guardia con fuerza y este impacto contra la pared y cayó inconsciente al suelo. Otros dos se acercaron, pero al verme dejaron sus armas el piso y corrieron. Subí al auto del hombre y los dos escapamos del pueblo.

Luego de un tiempo descubrí que su nombre era Marc, también supe que había escapado de centro America en busca de gente como yo.

Así fue como pase los últimos años de mi vida escapando de pueblo, y rastreando posibles jóvenes dotados. Mi tarea era ganarme la confianza de los sospechosos y tratar de descubrir si poseían alguna habilidad. Visitamos más de doscientos pueblos y alrededor de cincuenta ciudades, y cada vez que cambiaba de ubicación debía cambiar mi apellido. Mi nombre siempre era el mismo “Bruno”. Mientras viajábamos iba entrenando y aprendiendo artes marciales, mis poderes serian inútiles si no supiera como atacar con efectividad. Mis músculos eran más duros que los de cualquier ser humano normal, no podía ser penetrado por algunas balas ni por armas blancas.

Mientras más tiempo pasaba con Marc nuestra relación iba empeorando, yo cada vez era más cerrado, ya casi no hablaba, solo cumplía mis misiones y me acostaba a dormir.

Cuando cumplí diecisiete, Marc llego a nuestra casa con una idea innovadora. Rastrear gente por Internet, mi tarea era fácil ganarme la confianza de las personas hasta que alguna me cuente de sus poderes.

-Estoy arto de buscar.- Exclame un día furioso.

-vos querías respuestas, ahí las vas a tener.-

-Quiero usar mis poderes, quiero vengarme de mi pueblo.- Marc sonrío

-Es no sería mala idea… Pero primero necesito que encuentres gente.-

-¿Cuánto tiempo paso hasta que me encontraste?-

-Años… sos como una bendición.- No hable mas con el, sabia que todas sus palabras eran mentira. Pero decidí seguir con la búsqueda, Marc era la única persona que no me temía.

Un día un de las persona con las cuales hablaba por Internet me envío un mensaje desesperado. Algo estaba pasando con el, pero no sabía a quien contárselo. Respondí el mensaje de inmediato, imprimí el mensaje y se lo mostré a mi compañero.

-Necesitamos la dirección-

-Eso va a ser fácil.- Envíe el mail contándole que me pasaba algo parecido, pero que necesitaba hablarlo en persona con él. Pero no respondió hasta dentro de unos días.

-¿Te dijo la dirección?-

-No, pero eso no importa ahora, se va a buenos aires, tenemos que encontrarlo ahí-

-Perfecto.- Dijo con una sonrisa.

-¿Y cual es el plan?-

-Encontras a tu objetivo, le decís que se una a nosotros y si se reusa mátalo.- Salí corriendo de la habitación, con Marc siguiéndome, el trataba de detenerme pero yo no planeaba frenar, Salí a la calle donde la tormenta me estaba empapando. – No pienso matarlo-

-Pero es un riesgo dejarlo vivo, el sería la única persona que podría matarte…- Él tenia razón, la única persona que podría llegar a ser rival para mí era ese chico. Debía matarlo si era necesario.

Fin de la parte 2

viernes, 27 de febrero de 2009

Parte 1: Especial

Despertarme a las siete de la mañana, ir a la escuela, graduarme conseguir un trabajo, casarme, buscar una mujer que quiera ser mi esposa, tal vez tener hijos y espera a que la muerte acabe con mi vida. Sabía que eso no era para mí. Nunca lo quise. Desde pequeño afirme ser especial, pero el mundo se encargo de demostrarme lo contrario durante muchos años. Solo una fracción de la población es especial, se dice que la estadística es de uno en un millón. Yo estaba decidido a ser ese uno. No pensaba ser una estrella de rock, un científico ni nada por el estilo, mi sueño era aun mayor, mi sueño es y siempre fue cambiar al mundo.

Siempre fue un buen alumno en la escuela, ya estaba a punto de finalizar la secundaria y solo tenía problemas con materias como lengua e historia, nunca fui bueno escribiendo, y no planeaba mejorar. Ir a la escuela era lo que más me aburría en el mundo, lo único que gustaba era encontrarme con mis amigos, aunque fueran solo dos. Katy y Diego. Siempre me apoyaron, hasta cuando descubrí quien era realmente…
Todo empezó en septiembre, en los primeros días de la primavera. Me desperté como cualquier día normal, hice lo que hacía cada mañana y me fui a la escuela.
-¡Max!- Gritó Katy a una cuadra de distancia. Ella solía ser bastante ruidosa. Algo que a veces nos traía problemas, principalmente cuando estábamos en clase. La salude para después saludar a Diego con un apretón de manos. El sueño no me dejaba iniciar una conversación con mis amigos. Por otra parte ellos hablaban y demasiado, aunque no me molestaba para nada.
-¡Basta Diego! Deja de criticarme la remera.-
-No la critico, solo digo que pareces nena de doce años.-
-¡A veces me sacas de quicio!- Gritó ella sonando como una chica de doce años.
“es hermosa”
-¿La remera?- Pregunte interviniendo en la conversación por primera vez.
-¿Qué hay con eso?-
-¿Qué es hermosa? ¿La remera?-
-No entiendo de que hablas…- Respondió Diego desconcertado.
-Te escuche decir “es hermosa”-
-Estás muy drogado me parece, yo no abrí la boca.-
-Juraría que…- El sonido del timbre acabo con nuestra charla.

-Creo que me siento mal.- Susurre, mientras Susana nuestra profesora de historia dictaba su clase sobre la presidencia de Perón.
-¿Qué tenés?- - No se… es como si mi cerebro se quisiera escapar.-
-¿Qué?-
-¿Está entretenida la charla?- Ambos quedamos helados al ver a Susana mirándonos con sus ojos amenazadores y su nariz puntiaguda. -¿quiere decirme alguno cuando fue la primera residencia de Perón?-
“1945”
Sabía que no estaba loco, estaba seguro de haber escuchado a nuestra profesora pronunciar la fecha, pero ella no había abierto la boca ni por un segundo.
-1945- repetí.
-¿y como llego a la presidencia?-
“esta seguro no la responde”
Nuevamente escuche su voz. Pero tampoco movió sus labios.
-¿Cómo esta tan segura que no voy a responder?-
-¿Cómo dice?- empecé a escuchar cada vez más voces, y luego me desmayé.

Estuve dos días internado en observación hasta que descubrieron que no había nada malo conmigo. Sabía que algo andaba mal, las voces no fueron casualidad, estaba absolutamente convencido de que podía escuchar los pensamientos de las personas. Si alguien se enteraba me iba a pensar que estaba loco, pero necesitaba contarlo, o por lo menos probarlo. Katy y Diego se burlarían de mi, asi que ellos no podrían saberlo . Hasta que recordé a alguien. ¡Gabriel! Mi amigo santafesino, no lo conocía personalmente, pero éramos buenos amigos. Nuestra amistad se inicio mediante Internet, no recuerdo como se dio la situación, la cuestión es que era el único con el cual podía contar.
Al comprobar que el no estaba en línea termine redactándole un e-mail contándole mi problema. Esa tarde mis dos amigos entraron a los gritos a mi cuarto.
-No me vean así no estoy muriendo.- Katy corrió y me abrazo gritando: “me tenías asustada” No sabía como zafarme de la situación. De pronto algo extraño me sucedió, comencé a sentir alegría, o más bien alivio.
-¿Estas bien?- Preguntó ella dando un paso hacia atrás. No sabia que decir, la alegría se había desvanecido y ahora me invadía la preocupación. Luego las voces volvieron, pero no lograba entender que decían, me agarre la cabeza con fuerza hasta que por fin se callaron.
-Voy a llamar a tu mamá- Exclamo mi amigo, hasta que lo detuve con un grito.
-Estoy… bien…- Respondía agitado, aunque realmente no lo estaba, no podía parar de sudar, mi respiración había aumentado considerablemente, al igual que mi ritmo cardiaco.
-Yo la voy a llamar igual.-
-No… Estoy bien.-
-Pero….- Antes de que ella pudiera terminar su frase interrumpí.
-Creo que puedo leer mentes.- Los dos me miraron como si estuviese loco, lo entendí a la perfección gracias a sus miradas. Ambos quedaron pasmados mirándose entre sí.
-Max, lo que pasa es que…-
-Ya se que piensan que estoy loco y puedo sentirlo… no se como… pero puedo.-
-Por ahora venís acertando.-
-¡Diego!-Gritó ella antes de golpearlo en el hombro para que se callara.
-No entiendo, estoy escuchando cosas, siento lo que los demás sienten, ¡tengo un poder!-
-¿Y que pensamos ahora?- Pregunto Diego, quien parecía mas entusiasmado. Me concentré y trate de escuchar lo que él pensaba, pero no pasó nada. Trate varias veces mas hasta que Katy se canso y fue a llamar a mi madre, por suerte mi amigo la detuvo.
-Yo se que es verdad.- Exclame frustrado. Ellos me miraron desilusionados.
– ¡Ya se!, cuando la profesora me pregunto en clase yo sabía la respuesta., si nunca había estudiado.-
-Fue suerte.- agregó ella.
-Es hermosa…- suspiro Diego llevándose la mano a la boca Ambos lo miramos sin entender que pasaba. –Eso dijiste el día que te desmayaste. Y eso era lo que estaba pensando…-
-!si! Sabía que te gustaba mi remera.- Exclamo contenta, los dos la miramos con desaprobación, y ella solto una pequeña sonrisa. Desde ese momento las cosas cambiaron…

Al cabo de una semana ya había entrenado bastante mi don gracias a la ayuda de mis amigos. Ya podía leer mentes a la perfección. También era capaz de mover algunos objetos, solo faltaba saber algo. ¿De donde había salido mi poder?.

-Tengo que usar mi poderes para se un superhéroe.-
-Estás loco.- dijeron los dos al unísono.
-Piénsenlo, tengo un poder que nadie tiene, eso me de ventaja.-
-Los criminales tienen armas.-
-Puedo detener balas.- Diego me arrojo algo que no pude llegar a distinguir que era, pero me golpeo fuerte la cabeza.
-¿Qué fue eso?- Grite.
-Acéptalo, no podes parar balas.-
-Max, tus intensiones son buenas, pero tenés que mantener esto en secreto.-
-ouch.- Exclame.
-¿Qué pasa?-
-Le conté a un amigo de santa fe.-
-¿y? ¿Que dijo?-
- No se, no se… nunca me fije si respondió el Mail.- Tomé la Notebook y había un correo de él.

¡No puedo creer lo que me estas diciendo! Creo que estoy pasando por algo bástate parecido, me gustaría contártelo en persona, si no tenés problema deberíamos vernos, yo estaba planeando un viaje a buenos aires. Cualquiera sea la respuesta espero leerla lo mas pronto posible.

Gabriel.

Los tres quedamos mirando la pantalla como hipnotizados. Estuvimos discutiendo bastante, hasta que termine redactando el e-mail.

Disculpa la demora, deberíamos hablar, te voy a estar esperando, ojala podemos ayudarnos mutuamente.

-Creo que hiciste mal en mandarlo.- Sugirió Katy.
-Si… quedo muy formal.- Agregó Diego.
-¡No me refiero a eso! Mira si viene a lastimarte.-
-Si viene a lastimarme mejor, va a ser una buena oportunidad para probar los poderes… Por ahora voy a seguir entrenando. Mi nueva meta es detener balas…

Tal y como dije entrene, fue mas difícil de lo que pensé, solo conseguía crear ráfagas de viento que reducían la velocidad de lo proyectiles. Claro que no practicaba con balas de verdad, solo pelotas de tenis que mis amigos arrojaban sin previo aviso.
-Ya se cual es el problema, el viento no es lo suficientemente denso como para frenar una bala.- Señalo Katy en uno de los entrenamiento.
-¿Qué sugerís?- Pregunte entusiasmado.
-Deberías levantar tierra o no se… arena algo mas consistente.-
-Eso es casi imposible, apenas puedo levantar vasos…-
-y si los levanta los rompe.- Agregó mi amigo.
-Debe haber una forma….- Ella apoyó su mano el la boca y comenzó a pensar, pero de pronto la lluvia no interrumpió, ellos corrieron buscando refugio en mi cocina, pero en cambio yo me quede en el patio pensando. Levante mi mano y vi como las gotas caían en la palma. Concentre toda mi energía en está y las gotas de lluvia se elevaron.
“lo tengo” Grite. Corrí hasta la cocina y conté mi descubrimiento.
-Si enfoco la energía a mi mano puedo desviarla a mi gusto. Miren.-
Abrí la palma de mi mano, mira fijo un vaso, me concentre y pudo atraerlo sin problemas. Ellos me miraron y comprendimos que empezaba a sacarle fruto a mi don.

El día del encuentro había llegado, los tres fuimos bastante asustados, aunque habíamos tomado algunas precauciones. Por ejemplo: Decidimos que sea en un lugar abierto con bastantes personas alrededor, por lo que elegimos que sea el obelisco. Nuestros padres sabían donde íbamos a estar, y ante cualquier problema que tuviésemos Diego estaba listo para llamar a la policía. Los tres mirábamos en todas direcciones tratando de encontrar a mi amigo entre toda la multitud, de repente vi un chico que se asemejaba bastante al que había visto por fotos, pero no estaba seguro si era él...

Fin de la parte 1.